Sus labios rojos me llamaban, imposible de ignorar.
Yo sabía que debía detenerme... pero no podía.
Ella jugaba con la tentación, lenta, provocadora.
Cada mirada suya me atrapaba más que cualquier crimen.
Un solo beso suyo bastaría para romperlo todo... y yo lo quería.
"¡NO PODRAS OLVIDARME!"
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