En la Europa del siglo XVII, la joven Elizabeth II era conocida por su curiosidad e inocencia. Enamorada del hombre Nicholas Vorhis, un vampiro de 123 años, Elizabeth quería acompañarlo, pero Nicholas sabía que eso pondría en peligro su vida. En ese tiempo, la ley prohibía el amor y la amistad entre humanos y vampiros, lo que hacía que su relación fuera peligrosa. A pesar de que Elizabeth quería aventurarse y ser diferente a las otras princesas, Nicholas no podía permitir que su amor lo pusiera en riesgo. La Princesa Elizabeth II de Windsor entendía que los vampiros podían vivir en el mundo humano, pero solo si estaban dispuestos a servirles para mantener la paz. Nicholas sabía que debía partir y dejar ir a Elizabeth para protegerla de cualquier peligro. Todos los derechos reservados, no debes ser imprudente, la publicación no puede ser copiada ni en parte o en todo presente. No debes registrarla ni transmitirla por ningún medio o sistema, ni electrónico ni magnético, ni mediante fotocopia o algo similar. No lo hagas sin permiso previo, por escrito de la editorial, no seas imprudente ni osado, o enfrentarás un gran mal. Publicado - dic 04, 2023
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