No todo es como un quiere, el mundo no es color de rosas, yo por ejemplo, siempre quise crecer al lado de mi querida familia, pero el mundo me lo negó de la forma más cruel posible, matándolos frente a mí, sin poder hacer nada. Comprendí una cosa, debes luchar por lo que quieres, y yo quería venganza, y luché por ello, me convertí en un asesino y un violador, justo como a los que me quitaron mi familia, ya nada me importaba, era un criminal al igual que ellos, ¿esperar y que me encarcelen como a un animal? No, eso no va conmigo, decidí quitarme la vida, sabiendo que no iría al mismo lugar que mi familia... Aunque no sé si este nuevo lugar, es el Infierno o algo mucho peor.
Que tus viejos no acepten quien sos porque no vas con su onda, es realmente molesto. Yo sé que no me odian, me aman, pero lo que he elegido para mí (algo completamente opuesto a su vida y creencias hippies) no es de su agrado en absoluto y es muy pesado que intenten convertirme en quien no soy.
Creí que esa sería mi vida: constantes mudanzas, amigos esporádicos, padres molestos y una existencia sin más emociones que las de enojo al ver que mis progenitores cambiaban mis cosas por otras de su gusto o arruinaban mis ropas para que me pusiera otras que ellos elegían, sin embargo, todo cambió cuando lo conocí a Él.
En ese momento, mi mundo dio un giro de ciento ochenta grados y se volvió más divertido y más... Rojo.
Si querés saber qué pasó, atrevete a adentrarte en el mundo de misterios y "diversión" de EL JUGUETERO.