El era el rey.
El daba las órdenes y los otros obedecían, lo que el decía era ley.
Intachable, soberano, caballeroso y inalcanzable, eso era el, pero además de eso el era hermoso. No simplemente era guapo y atractivo, el era realmente hermoso, su cabello negro azabache por herencia de su padre y sus hermosos ojos grises por herencia de su madre, hacía que su belleza fuera casi inalcanzable. A pesar que el era tan apuesto y hermoso a quien lo miraba, el era frío. Tanto así que las mujeres no lo miraban ni crecía interés en ellas, porque el era hermoso, si, pero era tan frío, tan seco, tan odioso y manipulador que su belleza estaba demás. Esto no quitaba el hecho de que el era un excelente rey.
Alguien tan "inalcanzable" como el, solo podía tener a una compañera merecedora de la corona de Inglaterra, ¿Una Alfa, beta o delta, tal vez?
¿Quién iba a pensar que aquella sirvienta, que solo limpiaba los pisos del palacio de Buckingham en Londres iba hacer la próxima reina de toda Inglaterra?
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[Segundo libro de la trilogía de "los hermanos Howard".]
"Próximamente"
Naomi Adler trabaja incansablemente para pagar el tratamiento de su madre. Su vida se ha convertido en una rutina agotadora y monótona. Sin embargo, una noche, su mejor amiga la convence de tomarse un descanso y salir a una discoteca para despejar su mente.
Allí, Naomi se topa con Silas Marston. Un enigmático y misterioso mafioso con un oscuro secreto sobre su verdadera naturaleza. Sin saber lo peligroso que es, ella se deja llevar por el momento y termina pasando la noche con él. A pesar de que Silas es conocido por su frialdad con los demás, hay algo en Naomi que lo atrae profundamente, y no puede dejar de pensar en ella.
Naomi retoma su vida cotidiana sin saber que su encuentro con Silas cambiará su vida para siempre, descubriendo un mundo en donde lo sobrenatural y lo real se entrelazan, y muchos secretos que saldrán a la luz, a la vez que trata de proteger a la pequeña vida que lleva en su vientre.