No podía ver los colores, no más allá de las tonalidades de este, siempre pensé en las rosas como simples flores distintivas por su forma peculiar al igual que el resto, para mi era solo una simple flor que crecía y marchita como todas, nada tenía de especial, pero nunca pensé en su significado más allá de una simple flor, hasta que una mano me tendió una rosa, una rosa que me enseñó que no debía de ver los colores para saber era hermoso y debía de apresiarlo, una rosa que con el tiempo marchito y su último pétalo resfalo.
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