Hay una casa vieja que resiste en medio de una ciudad futurista. No tiene rejas. Ni alarmas. Ni vecinos. Solo un anciano... y un ganso con gafas de sol. Sí. Un ganso. Con gafas. Y, a veces, bigote. Nadie ha podido desalojarlos. Las grúas se desarman solas. Las máquinas aparecen en otras ciudades. Y los funcionarios que entran... salen diciendo cosas que no quieren repetir. Hace siglos, hubo criaturas que ponían huevos capaces de otorgar fuerza, longevidad y poder. Esos huevos provocaron guerras, leyendas y tragedias. Se creía que todo había quedado en el pasado. Pero hay secretos que no mueren. Solo esperan, disfrazados. Y puede que uno de ellos esté ahora sentado en una mecedora... tomando té, leyendo el periódico, y viendo cómo el mundo se prepara para cometer el mismo error otra vez.
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