-Reader, ca-cambia de postura...-y ella obedeció. -Sí... Armin...-ojos llorosos se clavaron en los míos. El flash volvió a actuar en mi contra. 71 72 73 74 ... Y más, y más, y más. Sin parar. Sin detenerse ninguno de los dos. Ella posaba lo mejor que podía. Yo fotografiaba lo mejor que podía. Y después, los dos nos hundiríamos en la oscuridad para siempre, o al fin saldríamos a la luz. Todo ello dependía de lo que ocurriera después de esto. ... Pero... ¿¡Cómo habíamos llegado a esto!? ¿¡Qué había pasado para que no nos quedara otra que recurrir a tal fechoría!? Supongo que habría que empezar por el principio. Por el fatídico principio.
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