
Estando en la intemperie al límite de mis cabales soñé letras, os juro que lloré poesías y gritaba poemas al cielo. Al despertar me di cuenta que solo escribiendo me liberaba de mis propios demonios, porque de alguna forma nos atascamos y huyendo de la realidad nos abrimos en especie de libro... es ahí, justamente ahí donde consolamos nuestra alma, escribiendo.All Rights Reserved