A veces el amor no es fácil. Las inseguridades nos acorralan y nos dan miedo las miradas que juzgan y los comentarios de la gente. A veces, ser tu mismo es la clave, o quizá mejor ser un desconocido. Miles de veces no hacemos cosas por las consecuencias que acarrean pero nos quedamos con esa duda de qué hubiera pasado realmente, y nos acabamos arrepintiendo. Recordatorio: si no arriesgas no ganas. Att: Gala.
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