Prólogo
El día a día te puede dar golpes muy duros, para los cuales posiblemente no estés preparado. Eso puede hundirnos en una oscuridad inmensurable. Puedes estar roto, cayendo en mil pedazos, pero siempre en tus manos estará salir adelante. Mañana sería el gran día; nos casaríamos para unirnos en una promesa eterna. Yo pensé que me amaba. Planeábamos un futuro juntos; entregue todo mi amor sin esperar algo a cambio, pero eso de nada valió, nuestro amor resulto siendo una falacia. Descubre esta historia de amor y desamor, que daño dos corazones.
¿Por qué debería ser yo?
Ni siquiera pedí que comenzáramos.
Ahora debo hacerme cargo de que sea icónico, ni modo.
Lástima que los finales tristes son mis favoritos.
Oye, pero nada de sufrir, ignoren la melancolía.
(es que dejar ir es tan difícil para los mortales ingenuos como yo)
Cuando empecé a reunirlas le había creado un nombre retórico: Crónicas de un amor desistido.
Solo que al culminar me invadía el sentimiento de volver, me sumergí una y otra vez para descubrir de donde provenía.
Estaba convencida que dar cierres no se me daba tan bien, todo mal, algo andaba notoriamente mal.
Por más que me esforzaba y daba lo mejor de mí en cada desenlace, no quedaba conforme.
Llegué al límite y tuve que cuestionarme:
¿Debería ser YØ la que escriba nuestro final?