A sus trece años, Mino empezó a asociar la prosperidad de los niños de su barrio con el tamaño de sus cejas. Pues quienes las tenían pequeñas, como él, tenían que resignarse a vivir en medio de las necesidades y a estudiar o trabajar de meseros en algún restaurante de la ciudad. En cambio, quienes las tenían grandes como T.O.P o Junhoe, se paseaban orondas por la vida, en lujosas camionetas, vestidos con trajes costosos y efectuando compras suntuosas que terminaron haciéndolo agonizar de envidia. Por eso se propuso, como única meta en su vida, conseguir, a como diera lugar y cometiendo todo tipo de errores, el dinero para mandarse a implantar un par de pelos en cada ceja, capaces de no caber en los dedos de hombre alguno. Pero nunca pensó que, contrario a lo que él creía, sus soñadas prótesis no se iban a convertir en el cielo de su felicidad y en el instrumento de su enriquecimiento sino, en su tragedia personal y su infierno.
#Adaptación de la novela "Sin tetas no hay paraíso", con personajes idols de kpop.-
[Adaptación homosexual/bisexual]
No crei que el amor me llegaría a los 24, mucho menos que era una niña de 17.
¿Problemas?
Uno: es menor.
Dos: es hija del pastor.
Tres: a mi hermano le gusta.
Cuatro: ¡es mi alumna!
Y cinco: es una chica...
Aunque lo último a mi no me importaba.
___________________
En edición.
Finalizada.
Mi gato es el autor 🐱