
Y ahí estaba yo, parada frente a un sueño que no me pertenecía. La escuela de música 'Amadeus' presumía su gran fachada blanca justo frente a mis ojos. Maldecía por enésima hacia mis padres -los cuales decían que mi gusto musical tenía que ser "reformado" y de paso, mi estilo al vestir- y hacia la maldita música clásica.All Rights Reserved