-Y cuéntame, ¿que te hace creer que las 3 palabras que de seguro tienes para decirme, harán que cambie de opinión?- Dije con bastante indiferencia y decidida a darme la vuelta y seguir mi camino.
Él me da una mirada con una pequeña sonrisa de suficiencia y dice:- No creo, estoy seguro- se acerca más a mí y con una tonalidad de completa seguridad, agrega:- Tan solo necesitaríamos,yo,una noche, un par de tragos y tú un lindo vestido, y estoy seguro que haría que tambalee hasta tu propia religión- luego de terminar su pequeño y estúpido discursito con un guiño, se alejó de mi sin más.
La cosa es.. ¿Le daría esa oportunidad? No lo sé.. la verdad, no hay nada en este chico que me sorprenda, es más de lo mismo... Aunque a decir verdad por alguna extraña razón, llámese destino, universo, fuerzas astrales o sobrenaturales, como ustedes prefieran, este chico apareció en mi vida... DE NUEVO... Claro está, que en todo este tiempo, éstas fuerzas del Olimpo se encargaron de forjar sus facciones y sus cualidades a la perfección, ante mi se encontraba un chico más maduro, más viril, elegante, decidido y ¿Para qué dar más rodeos?... Estaba buenísimoo. Así que quizá sea algo divertido salir de la monotonía... Pero no sería divertido si llegase a caer en sus redes.
Abbie tiene un problema y la solución está en la puerta de al lado.
¡Ella no ha hecho nada malo! Sin embargo, su excompañera de hermandad la ha puesto en un aprieto en donde su futuro universitario pende de un hilo.
Con el tiempo corriendo, pánico y una mejor amiga experta en dar soluciones, Abbie explora las opciones, pero no tarda en darse cuenta de que Damiano, el frío jugador de hockey y su ceñudo compañero de piso, es la respuesta.