
El cielo ruge con fervor, cual jauría de lobos hambrientos sobre las cabezas que emergen llenas de ira, aclamando muerte y fuego. El carraspear de las brazas y el calor de las llamas acariciando mi piel como un manto rojo y naranja. El brillo de aquellos ojos ámbar brillantes cual joya y las palabras que resonaron en mi mente antes de que todo se reiniciará. <<nos volveremos a ver... >>Todos los derechos reservados
1 parte