Sentado, acostado, parado, inmóvil, pensativo. Estás en la habitación, en la cocina, en el baño, en el salón de juegos, en el hospital; en la iglesia; en la plaza. Te empiezas a cuestionar sobre la existencia misma, o a cuestionar si dejaste la puerta con o sin seguro de tu hogar. Estás dormido, estás en otro mundo; otro universo; otra dimensión. Lo único que puedes pensar en estos momentos en si realmente lo que está ocurriendo en este instante es real o es un producto de tu imaginación.
¡Bam! Estás en el corredor, en el sótano, en el tejado, en la cárcel. No sabes qué hacer, más cuestionar sobre tu propia existencia. Está ella, y él, y ellos, pero viene ella, pero no "ella", sino la nueva. ¿La nueva? ¿Quién se supone que es? ¿La del nuevo Oriente? Se supone que estará en tus días y noches, en mis productos reales e imaginarios. Es cuestión de esperar a lo que puede ocurrir en este lugar profundamente tan misterioso. No sabes qué hacer, más cuestionar por qué estás aquí, en este lugar donde te caracterizan de loco. No, no estoy loco, ni ella, ni él, ni ellos, ni tú. Simplemente estamos inmersos en una realidad diferente. Ellos, pero no "ellos", sino los del lugar; ellos son los verdaderos malvados de la historia, mi historia, nuestra historia. Un lugar desolado, desolado por la gente con buena cordura, el lugar donde me cuidan, incluso la nueva, pero a la vez es una pesadilla, nuestra pesadilla. Y no sé cómo detenerlo, o tal vez ella sepa, ¿la nueva me ayudará? No sé, solo sé que no debo de confiar en nadie, o al menos de ti sí, probablemente.
Te estaré esperando. Ayuda.
Greyci Ruddeford lo tenía todo: juventud, belleza, talento y libertad. Hasta que un acto de odio disfrazado de justicia la destruyó. Golpeada, humillada y marcada por una traición imperdonable, Greyci renació entre sangre, gasolina y fuego. Lo que era una porrista popular se convirtió en una agente encubierta, experta en combate, infiltración y algo más: venganza.
Ahora lidera a un grupo de mujeres tan letales como ella. Guerreras exiliadas del sistema. Agentes caídas. Brujas, escorpiones, serpientes... Todas con un pasado oscuro y una sed común: la justicia que nadie quiere impartir.
Juntas recorren un país al borde del colapso moral, enfrentando mafias de trata, redes de narcotráfico, bandas motorizadas y hasta conspiraciones dentro del mismo gobierno. Pero el enemigo más personal de Greyci sigue vivo: Las Lobas, las mujeres que la destruyeron en su adolescencia y que ahora dominan Red Hollow, una ciudad entera manchada por la corrupción.
Cuando asesinan a su madre para advertirle que se detenga, Greyci se lanza en solitario a cobrar una deuda de sangre. El asfalto se tiñe de rojo. Las balas hablan. Y el perdón no está en el menú.
Acción. Venganza. Hermandad. Sexo, poder y justicia a máxima velocidad.
Reinas del Asfalto no es una historia de redención: es una declaración de guerra sobre dos ruedas.