Sentado, acostado, parado, inmóvil, pensativo. Estás en la habitación, en la cocina, en el baño, en el salón de juegos, en el hospital; en la iglesia; en la plaza. Te empiezas a cuestionar sobre la existencia misma, o a cuestionar si dejaste la puerta con o sin seguro de tu hogar. Estás dormido, estás en otro mundo; otro universo; otra dimensión. Lo único que puedes pensar en estos momentos en si realmente lo que está ocurriendo en este instante es real o es un producto de tu imaginación.
¡Bam! Estás en el corredor, en el sótano, en el tejado, en la cárcel. No sabes qué hacer, más cuestionar sobre tu propia existencia. Está ella, y él, y ellos, pero viene ella, pero no "ella", sino la nueva. ¿La nueva? ¿Quién se supone que es? ¿La del nuevo Oriente? Se supone que estará en tus días y noches, en mis productos reales e imaginarios. Es cuestión de esperar a lo que puede ocurrir en este lugar profundamente tan misterioso. No sabes qué hacer, más cuestionar por qué estás aquí, en este lugar donde te caracterizan de loco. No, no estoy loco, ni ella, ni él, ni ellos, ni tú. Simplemente estamos inmersos en una realidad diferente. Ellos, pero no "ellos", sino los del lugar; ellos son los verdaderos malvados de la historia, mi historia, nuestra historia. Un lugar desolado, desolado por la gente con buena cordura, el lugar donde me cuidan, incluso la nueva, pero a la vez es una pesadilla, nuestra pesadilla. Y no sé cómo detenerlo, o tal vez ella sepa, ¿la nueva me ayudará? No sé, solo sé que no debo de confiar en nadie, o al menos de ti sí, probablemente.
Te estaré esperando. Ayuda.
Claudia lo tenía todo: un esposo que la amaba, una vida estable y un matrimonio aparentemente sólido. Pero en el fondo de su alma, una llama dormida ardía en la oscuridad, esperando ser encendida. Una invitación anónima a una habitación de hotel fue el inicio de su descenso a un mundo de placer, poder y sumisión del que jamás imaginó formar parte.
Engañada y manipulada, Claudia fue convertida en Esmeralda, la joya más preciada de un imperio de lujuria y control dirigido por la enigmática y despiadada Layla. Bajo la mirada dominante de Idris, el hombre que la hizo descubrir sensaciones más allá de la razón, Esmeralda fue moldeada para complacer, obedecer y olvidar su pasado. Pero su corazón se negaba a borrar el nombre de Gabriel, su esposo, quien en las sombras luchaba por desenmascarar la red que la había atrapado.
Sin embargo, Claudia no era la única víctima de este oscuro juego. Gabriel, dado por muerto, emergió con una nueva identidad y un único objetivo: destruir el imperio de Layla y recuperar lo que le arrebataron. Guiado por un hombre misterioso con una sed de venganza inquebrantable, Gabriel reclutó a los sobrevivientes de la red para convertirlos en cazadores y devolver el dolor que una vez les fue infligido.
A medida que las traiciones se entrelazan y los secretos salen a la luz, un nuevo nombre aparece en la sombra: Valeria, la mente maestra detrás del infierno en el que Esmeralda se encuentra atrapada. Ni siquiera Layla, la mujer que gobernaba con puño de hierro, estaba a salvo de su control.
Con el fuego de la venganza consumiéndolos a todos, y la línea entre la pasión y el peligro difuminándose, solo una pregunta permanece:
¿Quién saldrá victorioso cuando el deseo y la destrucción se entrelacen en un juego mortal sin retorno?