Recuerdo que mirarla dolía cada vez más, me lastimaba a mi mismo cada que la miraba porque sabía que todo lo que siento por ella solo quedaría en eso, en esas simples miradas que le daba cada que ella estaba distraída.
Quizá... te amé demasiado por eso me había aferrado a la idea de que seriamos ese y nos volvimos uno cuando la realidad iba a pasos agigantados aciendonos pedazos.