Vivimos en una alucinación colectiva, donde hay sitio para nuestra propia e individual realidad, siempre que esta se construya en base a la primera y se ciña a sus límites.
Esta historia comienza con nuestro protagonista que muere pero el no era el que debía morir y el dios que lo mato le da otra oportunidad de vivir en un mundo de magia y espadas.