l'art du corps |Van McCann|

l'art du corps |Van McCann|

  • WpView
    Reads 51
  • WpVote
    Votes 9
  • WpPart
    Parts 1
WpMetadataReadMatureOngoing
WpMetadataNoticeLast published Sun, Jun 16, 2019
Sus curvas siempre danzaban salvajente con su rostro. El estaba en llamas pero no lo sabía, todo era parte de una aura casi increíble pero brillante. La mayoria del tiempo lucía siempre tan egocéntrico sentado en la silla al centro de la habitación, agitando las caderas de forma provocadora para regresar su posición original y mirándome desafiantes con esos ojos azules. Si de algo iba a morir tenía la certeza que sería en esa habitación entre el acrílico y los caballetes, por culpa suya.
All Rights Reserved
Join the largest storytelling communityGet personalized story recommendations, save your favourites to your library, and comment and vote to grow your community.
Illustration

You may also like

  • ¿Solo bros?
  • Help me (luke hemmings y tu)[editando]
  • El Crush Angelical de Castiel.
  • Siempre de vuelta a ti
  • Crazy in Love ━━ Aaron Hotchner ¹
  • Placentera Disrupción ⛓️
  • Desnudo - Haikaveh
  • ZET (The Walking Dead Fanfic)
  • 🅛🅘🅜🅘🅣🅐🅓🅞 🅔🅝 🅔🅛 🅣🅘🅔🅜🅟🅞┆𝐈

Dicen que trabajar con alguien por mucho tiempo te hace conocer sus manías, sus horarios... y en casos más extremos, hasta su aroma favorito. Joong no estaba seguro en qué momento exacto Dunk dejó de ser solo su co-protagonista para convertirse en su punto débil. Tal vez fue la vez que lo vio reír a carcajadas sin preocuparse por las cámaras, o cuando le cocinó brownies solo porque sí. O tal vez fue más simple aún: cuando apoyó la cabeza en su hombro por accidente y sintió que ahí estaba su lugar. Dunk tampoco sabía cómo había llegado ahí. Joong era efusivo, escandaloso, siempre pegado a él como si su cuerpo fuera su lugar favorito para descansar. Al principio pensó que solo era una broma más, un juego de Joong para hacerlo sonrojar. Pero cuando empezó a anticipar esos gestos, a hornear cosas solo para verlo sonreír, supo que estaba en problemas. Lo gracioso -o desesperante- era que ninguno de los dos se atrevía a decirlo en voz alta. Así que se dedicaban a coquetear sin confesiones, a abrazarse como si fuera casual, a bromear con dobles sentidos mientras el resto del elenco se miraba entre sí con cara de "estos dos ya deberían estar casados".

More details
WpActionLinkContent Guidelines