Nueva En La Creepy-House

Nueva En La Creepy-House

  • WpView
    Reads 3,878
  • WpVote
    Votes 133
  • WpPart
    Parts 12
WpMetadataReadOngoing
WpMetadataNoticeLast published Sun, Oct 25, 2015
Mi nombre es Lena, tengo 17 años, tengo el pelo negro lacio y ojos verde claro, mi piel es blanca y mido 1,75 Soy muy antisocial, me mude a otra ciudad hace 4 años y desde entonces no hice amigos, vivía con mi madre pero ella está en las drogas y eso, ¿mi padre? No sé quién es, mi madre en su momento fue una prostituta Mi madre no me quiere ya que nací por error y no tuvo el dinero suficiente para “abortarme” Estuve toda mi infancia sola al igual que mi adolescencia hace 1 mes y medio escape de mi casa, mi madre me golpeo con un fierro, y ahora vivo en una cabaña a $30 por mes Aun voy a la escuela y no tengo amigos, soy la típica rara de la escuela
All Rights Reserved
Join the largest storytelling communityGet personalized story recommendations, save your favourites to your library, and comment and vote to grow your community.
Illustration

You may also like

  • Delincuentes juveniles
  • La nueva meserita~~~los meseritos&tu
  • la mate del alfa supremo ( Corrigiendo)
  • Mi Mate me Odia
  • MIA sólo MIA
  • Rechazada por mi Alpha.
  • Mi Unica Excepción
  • La Boxeadora
  • UNA VIDA, UN AMOR

Mi nombre es Lea García y tengo 15 años. Mi vida no es que sea muy ejemplar, digamos que tuve una infancia algo complicada. Mi padre era un alcohólico que se entretenía pegando a su mujer y sus dos hijos. Y claro, ni mi madre ni mi hermano ni yo, dijimos absolutamente nada. Patético. Pero fue uno de los mayores traumas que jamás tuve. Cuando cumplí los nueve mi madre me compró una bolsa de ositos de gominola, ahora para mi eso no es mucho, pero anteriormente no solía tener esos caprichos. Mi hermano, el cual tenía un año más que yo, se tragó uno y tristemente se ahogó con él. Otro trauma más con las gominolas. Después de eso mi madre se pasó los días deprimida y mi padre nos abandonó diciendo que sin un hombre como hijo, no quería tener relación alguna con nosotras. Recuerdo lo mal que lo pasó mi madre, cada lágrima que derramaba y cada sollozo que soltaba por las noches. Al pasar al instituto, comencé a conocer gente diferente, gente con los que realmente encajaba. Gente que se pasaba el día haciendo pellas y ahogando sus problemas en alcohol o drogas. Gente cuya mayor afición era pasarse el día fumando, robando, insultando o, en casos extremos, incluso matando. Por supuesto, no tenía buenos rendimientos académicos y en poco más de dos meses terminaba expulsada de algún centro, ya que no sabían ni lo que hacer conmigo. Esa es mi vida, una parte resumida de ella realmente, y una vez más, vuelvo a empezar otra desde cero. En un lugar distinto.

More details
WpActionLinkContent Guidelines