Alice, una chica que confió en el mar, porque esos ojos azules representaban algo tan bello, pero tormentoso cuando te sumerges en este. Lucas era el nombre de aquel que la hizo identificarse con aquellas letras tan descriptivas de las canciones que escuchaba por la noche, Emma, un nombre amargo solo para Alice, para Lucas era dulce como el chocolate. Aquel triángulo era como una sensación desagradable desde afuera, ya que al principio dos personas se correspondían, pero una decidió apartarse para darle paso a otra persona, sin saber que esto iba a quebrantar a la otra persona que fue la primera correspondida. Porque aquella relación la podrían describir miles de letras de canciones y cada uno se sentiría identificado con ellas.
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