Leon S. Kennedy pensó que nada podía ser peor que escoltar a la hija del presidente... hasta que años después, Ashley Graham se convirtió en una mujer que no necesita guardaespaldas. O eso cree ella. Lo que empezó como una orden, terminó siendo un juego peligroso donde la atracción y los secretos se mezclan. Y esta vez, alejarse... no es una opción.
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