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WpMetadataNoticeLaatst gepubliceerd maa, okt. 14, 2019
-No creas que todo lo que ves es real linda - dijo aquella vez y no le creí. Ese chico, que se hacía llamar Sam era el diablo y dios a la vez, podía enloquecerte con una mirada, podías enamorarte o salir huyendo, todo dependía de él. Cada vez que creías que descubrias algo sobre él o de su forma de ser, un cachetazo te volvía a la realidad. -Nunca sabrás quién soy, porque ni yo lo sé - dijo esa última vez que vi sus ojos grises. •••••••••••••••・•••••・۝••••••••••・••••••••••・ Tan hermoso por fuera, tan dañino que es por dentro. Palabras tan dulces salen de su boca, y lo que dice en su mente te hace pensar que está loco. Las apariencias no son nada comparadas a la realidad, su extraña realidad. •••••••••••••••・•••••・۝••••••••••・••••••••••・ [ en proceso ]
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Aciago

A veces, la vida duele más de lo que las palabras pueden explicar. Ella lo sabía bien. Cada mañana era una lucha contra sus propios pensamientos, una guerra silenciosa en la que siempre salía herida. La ansiedad la estrangulaba desde dentro, y el mundo a su alrededor parecía indiferente. Nadie imaginaba que detrás de su mirada vacía se escondía un infierno: el monstruo que vivía bajo el mismo techo, le había robado la inocencia y la calma. Una tarde, todo colapsó. En medio de un ataque de pánico en los pasillos del instituto, cayó al suelo temblando, incapaz de respirar. Un chico de mirada intensa y silenciosa, que no dijo nada pero se arrodilló a su lado y le sostuvo la mano. Había algo en él... una oscuridad parecida a la suya. Lo que no sabía era que aquel desconocido no era cualquier chico Cargaba con sus propios demonios, cicatrices invisibles que lo hacían diferente a todos los demás. Y sin saber por qué, decidió que quería ayudarla. Porque a veces, las almas rotas se reconocen entre sí.

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