Draco Malfoy vivió una infancia marcada por el dolor, una época en la que fue despreciado por su madre desde el momento mismo de su nacimiento, pues ella padecía de una severa depresión posparto que le impidió darle el cariño maternal necesario. Ni siquiera tuvo el consuelo de ser amamantado por ella; como resultado, Draco permaneció en su infancia en un estado de profunda desnutrición y debilidad física. A lo largo de su corta vida, soportó este sufrimiento, pero llegó un momento en que una figura notable, Harry Potter, entró en su existencia y le confió un secreto capaz de calmar su agónico dolor del pasado, permitiéndole así construir un futuro sostenido sobre ese "pequeño" secreto compartido.
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