
Se sentía como un hogar. Incluso parecía uno. Ella se sentía tan libre, tan feliz de poder hacer una vida propia. Él era todo lo contrario. Aun se sentía como un prisionero, miraba sobre su hombro y se alertaba ante el mínimo movimiento. No había esperanza para poder hacer una vida propia. Pero se encontraron, como mundos diferentes con almas unidas, destinadas a separarse cuanto empezó la Guerra Civil.Tous Droits Réservés