Una pequeña venta en la pared, un haz de luz entrando por ella y una habitación con las paredes completamente blancas, una puerta que nunca he sido capaz de abrir y que tiene una pequeña abertura donde puede entrar un plato de comida, cómo llegue aquí no lo sé, mi nombre no lo recuerdo, si alguna vez logre vivir fuera de esta habitación tampoco lo sé, y un piano que no sé cómo aprendí a tocar pero que cada día me siento frente a él y es como si sus notas estuvieran grabadas en las yemas de mis dedos.
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