Es el año 334, en el que se celebra el octavo Torneo de los Tres Soles; y Eiden, un chico bastante inseguro y reservado, ha resultado ser una promesa de guardián, un seleccionado para salvaguardar la energía del astro y proteger a la raza humana. Esto es motivo de alegría para su madre; pero no tanto para su padre, que quería que su hijo se uniera al trabajo que él tenía reservado para él. Por otro lado, él tampoco quiere ser guardián. Según él, Ellie, su hermana pequeña, podría hacer ese trabajo mejor de lo que el lo hará jamás. Además, para colmo, en vez de felicitarlo, su aldea prefiere mirar hacia otro lado, concretamente hacia Elrox, un chico atlético y amable que ha corrido la misma suerte que él.
En adición, la muerte inexplicable de una región entera hace dudar a los ciudadanos del hasta ahora incorrompible poder del gobierno de la guardiana general vigente.
Ella no nació, renació.
Del fuego. Del temblor de una tierra antigua que la reclamaba como suya.
En un reino donde la corona brilla como una promesa y la libertad quema como un castigo, ella es el nexo entre lo que fue y lo que vendrá.
Una llama viva en medio de un juego donde solo hay dos caminos: reinar o arder.
Entre la sombra de un rey que lo controla todo, Drystan Valeryan, y la espada de un guerrero que no cree en profecías, Leif Bastrogs, deberá elegir qué parte de sí misma salvar... y cuál dejar consumirse.
No hay certezas.
No hay destino escrito.
Solo un corazón dividido entre lo que arde por dentro y lo que espera fuera.
Y mientras las piezas se mueven en silencio, algo más acecha...
Algo antiguo.
Algo oscuro.
Algo que nunca dejó de mirar.
¿Arderás conmigo?