María
  • WpView
    Reads 1
  • WpVote
    Votes 0
  • WpPart
    Parts 1
WpMetadataReadOngoing
WpMetadataNoticeLast published Sun, Aug 18, 2019
literatura Colombiana autor Jorge Isaac Estaba mudo ante tanta belleza [...] Así el cielo, los horizontes, las pampas y las cumbres del Cauca hacen enmudecer a quien los contempla [...] Antes de ponerse el sol yo había visto blanquear sobre la falda de la montaña la casa de mis padres. Al acercarme a ella contaba con mirada ansiosa los grupos de sauces y naranjos, a través de los cuales ví cruzar poco después las luces que de repartían en las habitaciones [...] Respiraba al fin aquel Olot nunca olvidado del huerto [...] las herraduras de mi caballo chispearon sobre el empedrado del patio [...] A las ocho fuimos al comedor, el cual estaba pintorescamente situado en la parte oriental de la casa. Desde el se veían las crestas desnudas de la montaña sobre el fondo estrellado del cielo. Las auras del desierto pasaban por el jardín, recogiendo aromas, para venir a juguetear con los rosales que nos rodeaban. El viento a juguetear con los rosales que nos rodeaban. El viento voluble dejaba por por instantes el rumor del río
All Rights Reserved
Join the largest storytelling communityGet personalized story recommendations, save your favourites to your library, and comment and vote to grow your community.
Illustration

You may also like

  • María
  • Las reglas son simples...
  • La Chica En La Esquina Del Café
  • Fanthasía. La casa Hantong versión 1.0
  • La señorita Hayetz
  • Una vez en diciembre
  • Crónicas del Alba y la Ceniza
  • Lecciones lascivas
  • Punto Y Aparte// Juan Pablo Isaza//En Edición
María

Jorge Isaacs He aquí, caros amigos míos, la historia de la adolescencia de aquel a quien tanto amasteis y que ya no existe. Mucho tiempo os he hecho esperar estas páginas. Después de escritas me han parecido pálidas e indignas de ser ofrecidas como un testimonio de mi gratitud y de mi afecto. Vosotros no ignoráis las palabras que pronunció aquella noche terrible, al poner en mis manos el libro de sus recuerdos: «Lo que ahí falta tú lo sabes: podrás leer hasta lo que mis lágrimas han borrado». ¡Dulce y triste misión! Leedlas, pues, y si suspendéis la lectura para llorar, ese llanto me probará que la he cumplido fielmente.

More details
WpActionLinkContent Guidelines