
El aroma lo embriagó de golpe, tan abrubtamente que por un instante sintió que las piernas le fallaban, podía estar resfriado o con la nariz rota, pero sabía que aquel repugnante olor no cesaría de atorméntarlo, y como olvidarlo si aquel de quién se había enamorado portaba el mismo aroma de aquel que había corrompido su cuerpo sin permiso ni consideración.Tüm hakları saklıdır