- ¿Quién eres para hablarme así? - lo veo mirarme fijamente, más no me intimida, jamás lo ha hecho en realidad.
- Nadie...No soy nadie - sonrió, veo su rostro contraerse confundido.
- Solo soy esa mujer a la que deseas cada noche...Esa mujer a la que deseas hacer tuya...Esa soy yo...Nadie - veo pasar por sus ojos un altismo de lujuria, pero así como llega se va.
- ¿Tan bella te crees? - sonríe socarronamente.
- Solo eres una mujer más...Solo busco una noche, no te creas importante - muerdo mi labio inferior, queriendo provocarlo.
- No soy importante, tú lo has dicho no soy Nadie...Pero aún así, me quieras para una noche o no...- me acerco a el, hasta estar a centímetros de sus labios.
Veo como sus pupilas se dilatan al ver como paso mi lengua por mis labios, humedeciéndolos...
- Aún no me consigues...aún no puedes tocar mi piel, mi cuerpo y eso es un martirio para ti, ver como otros tienen el placer de tocarme y tú ni una caricia has logrado sacarme, eso es lo que te da rabia - sin decir nada más, salgo de ahí con una sonrisa de victoria plasmada en mi rostro..
- No siento dolor - Dijo dando un golpe certero en el espejo que estaba colgado en la pared, provocando que se hiciera trizas
- No tengo familia - Tomó el porta retratos que contenía una foto familiar de ella y la arrojó contra el suelo provocando su destrucción total
- No tengo miedo - De un momento a otro, su rostro comenzó a desfigurarse, las venas de su cuello y rostro se marcaban de una manera sobrenatural, dejó ver sus enormes colmillos blancos y sus uñas que rápidamente crecían afiladas
- No tengo alma - Dijo rasgando su camisa, dejando ver su perfecto estado físico, pero se hizo una profunda herida en el pecho provocando que esta sangrara
- No tengo nada - Susurro en un tono de melancolía combinado por tristeza y se apuntó a si mismo para que se diera cuenta de quien en verdad era él
- No digas eso - Respondió tímidamente mientras se acercaba con cautela, pues nunca se había encontrado con un ser tan oscuro y terroríficos - Me tienes a mi