- ¿Quién eres para hablarme así? - lo veo mirarme fijamente, más no me intimida, jamás lo ha hecho en realidad.
- Nadie...No soy nadie - sonrió, veo su rostro contraerse confundido.
- Solo soy esa mujer a la que deseas cada noche...Esa mujer a la que deseas hacer tuya...Esa soy yo...Nadie - veo pasar por sus ojos un altismo de lujuria, pero así como llega se va.
- ¿Tan bella te crees? - sonríe socarronamente.
- Solo eres una mujer más...Solo busco una noche, no te creas importante - muerdo mi labio inferior, queriendo provocarlo.
- No soy importante, tú lo has dicho no soy Nadie...Pero aún así, me quieras para una noche o no...- me acerco a el, hasta estar a centímetros de sus labios.
Veo como sus pupilas se dilatan al ver como paso mi lengua por mis labios, humedeciéndolos...
- Aún no me consigues...aún no puedes tocar mi piel, mi cuerpo y eso es un martirio para ti, ver como otros tienen el placer de tocarme y tú ni una caricia has logrado sacarme, eso es lo que te da rabia - sin decir nada más, salgo de ahí con una sonrisa de victoria plasmada en mi rostro..
Miro al chico tatuajes frente a mi, el cual me mira con verdadera molestia llenando sus ojos.
- ¿Que quieres ahora? - siento las miradas de todas las personas que se encuentran en el comedor, puestas en el y en mi.
Como si fuéramos el gran espectáculo que esperaban y eso por un momento me hace rabiar.
- Yo...Yo...- tartamudeo, pues ¿Cómo podría decir lo que quiero con tanta gente?, aunque no quiera mis "amigas" me han obligado a que lo haga frente a todos.
Donde haya testigos....
- Quiero una...Una noche contigo Guapo - entro en mi papel de zorra, llevo una de mis manos a mi cabello, para moverlo y que el me vea atractiva.
El sonríe de medio lado, toda la cafetería queda en un completo silencio.
- ¿Eso quieres? - asiento sintiendo mi corazón acelerarse, sin esperármelo el me toma de la cintura pegando su cuerpo al mío.
Lo miro a sus Orbes negros los cuales tienen malicia pura.
- Que bien - susurra cerca de mi oído, una de sus manos viaja hasta posarse en mi mejilla.
Acerca tanto su rostro al mío que me da miedo, pues está apunto de besarme y cuando creo que lo hará queda a un solo centímetro de mis labios.
- Pero...Yo no me acuesto con Zorras - me suelta y puedo escuchar en cámara lenta a todos reírse de mi.