El dominio de la palabra escrita, hace mucho tiempo significó un don de los dioses para los hombres adinerados. Entonces, jamás lograré entender como el resto de la población dejaba correr sus sentimientos. Tal vez, para desgracia de muchos, los dejaban ir entre pleitos, golpes y alcohol.
La escritura, es la forma más sana de desahogar el alma y la más efectiva para inmortalizar los deseos. Por medio de cada palabra la ficción se convierte en realidad.
La poesía viene a ser para mi, burbujas de sentimientos que no puedo retener, cosas que son inspiradas en vivencias propias, imágenes, música o dramas ajenos, versos que tienen que ser creados con la rapidez y el cuidado que el sentimiento amerita.
Bienvenidos a Natural, un nuevo poemario nada profesional, pero que es realizado con el alma.
Acá están.
Todos los poemas que inspiraste en mí, pero que jamás viste. Tus ojos de mar siempre fueron mi mejor musa.
Quizás yo fui muy cobarde como para mostrarte mis escritos, o en realidad quizás nunca te importé lo suficiente.
Pero acá están.
Ya me cansé de tener miedo.
Es hora de decírtelo todo.
»El precipicio me miró con tus ojos
y yo salté«
»Porque nunca supe cómo no rendirme,
cómo no sacar bandera blanca
cuando me sonreías de esa forma«
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Estas son poesías que escribí para descargarme, para liberarme y para no morir. Para que no mueran los recuerdos, para poder revivirlos. Para que seamos eternos.
Si querés podés pasar y leer algunas, seguro que te vas a poder identificar con más de un escrito. Están ordenados según la fecha en que los escribí, pero no es necesario leerlos en ese orden.
¡Bienvenidx a mi mente! Está un poco desordenada, pero tranquilx, los monstruos del fondo no muerden.
Siempre que sea de día.