Story cover for Practicando el OLVIDO by mary_mar_cadete_mil
Practicando el OLVIDO
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Ongoing, Unang na-publish Oct 13, 2019
Alguna vez me contaron una historia de princesas, crecí, me puse los tacones y compré los vestidos. Imaginé mi "felices por siempre", soñé con un príncipe dispuesto a rescatarme, de todo, de todos, de mi. 
Esperé por él y en el aburrimiento por su tardanza cambié de libros, y descubrí que el amor es corto y el olvido largo, que las personas no son lo que escriben, que el amor no lo puede todo y que el "felices por siempre" rara vez llega.
Que hay brujas que no vuelan en escobas y que nadie puede matar a un dragón con una espada.
Descubrí que nadie viene a rescatarte y que toca sacarse los tacones, sujetar el vestido y enfrentar al dragón...
Porque no existen los principes azules.!
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Mga Alituntunin ng Nilalaman
Magugustuhan mo rin ang
Magugustuhan mo rin ang
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Halfway cover
Dear Lover  cover
El Problema De Amarte. cover
Hasta que te volví a encontrar [RUGGAROL] cover
un amor imposible. cover
Espérame © cover
Yo Te Protejo//Orian cover
el destino nos unio [Finalisado] cover
Almas Que Si Son Gemelas  cover
Un Beso Al Atardecer  cover

Halfway

21 parte Kumpleto Mature

Si le preguntamos a todas las mejores amigas del mundo un deseo, responderían que desearían vivir juntas, pues bien, ese sueño era mi realidad. Como todas las niñas del mundo nosotras teníamos nuestros secretos y una gran promesa que alimentábamos diariamente de ilusiones, casarnos con nuestros ídolos musicales. En los cuentos que leíamos de pequeñas la princesa siempre pasaba por cosas trágicas antes de encontrar el amor, por ese motivo Ari y yo creíamos que nuestro príncipe se acercaba cuando nos rompimos una pierna patinando, o cuando se torció el tobillo en una carrera de caballos, pero a no ser que el príncipe azul se llamara Augusto, tuviera 60 años, pelo en las orejas y llevara una gran bata de médico, pues la vida no consideraba aquello como algo exactamente trágico... ese significado lo descubrí yo tiempo después. Pero cuando lo hice no hubo ni castillos, ni zapatos de cristal, y mucho menos un príncipe que me salvara de aquel vacío desolador e irreparable. Fue entonces cuando entendí que esos libros que aún conservaba estaban llenos de historias fantásticas y que en la vida real no todo termina con un "fueron felices por siempre". Sin zapatos, castillos ni ilusión solo me aferraba al recuerdo de la promesa de un amor platónico, aquello me ayudaba a mantenerme con los pies en la tierra que, dicho sea de paso, era muy lejos de donde estaban muchas personas de mi vida.