Bien, mmm, morí y ahora soy un ángel, por así decirlo...solo que no tengo alas y para conseguirlas debo ayudar a alguien por un tiempo limitado. Debería quejarme, ¿cierto? Ya ni muerto uno consigue las cosas con facilidad. Pero la verdad es que ¿cómo podría quejarme si la persona a la que debo ayudar es bastante hermosa? No piensen mal; hay una regla que cumplir: No enamorarse.
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