Cuando decidí suicidarme, jamás llegué a pensar que me saldría el tiro por la culata, y que alguien me encontraría a tiempo para "salvarme". Y sí, lo pongo entre comillas porque, comparado con la vida que llevaba antes, el suicidio se veía mucho más agradable.
Y si no llegué a imaginarme aquello, ¿cómo iba a imaginarme lo que me cambiaría la vida? Si alguien me hubiese dicho que en aquel maldito hospital, en aquella infernal planta de psiquiatría, acabaría conociendo a alguien que me cambiase todos los esquemas, nunca le hubiese creído.
-Si el amor no puede ser publico...
Tampoco la secuela de ese amor.
-No quiero fingir que no te necesito, por que la verdad es que me estoy muriendo sin ti.