
El viernes de madrugada, un punto en común, donde mi noche se hacía día. ¿Era correcto pensar que fuera de ahí no habría nada?. El viernes de madrugada, el aire a mis pulmones, despeinándome el flequillo. Déjame ir despeinada todos los días que le siguen. Una rutina se establece entre Alba y Natalia, al pasar las estaciones o algo así. (Albalia)Seluruh Hak Cipta Dilindungi Undang-Undang