Enamorarse

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WpMetadataNoticeÚltima publicación mié, abr 14, 2021
- Encontarme con el tio al que me ligado el fin de semana en medio de la borrachera por que practicamente me lansaste a sus esculturales brazos no estaba en mis planes, ¡sacame de aqui! - grito exasperada en el momento que se oye que tocan la puerta. - Sofia... ¿estas bien? - pregunta desde a fuera mi jefe. - si... ya salgo.- respondo temblando. - dejate de bobadas, y sal de alli, da la cara asume las consecuencias de tus acciones, te quiero llamame cuando salgas.- dice Megan y cuelga. - que bonito, me deja sola con el problema como de costumbre.- me lavo las manos y salgo de alli poniendo mi mejor sonrisa, por que me asusto es probable que sea solo un mensajero y se haya ido ya... ¿un mensajero tan bien vestido y sexy y...? vale debo dejar de especular... abro la puerta esperando lo mejor... pero...
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Nunca debería haber aceptado ese acuerdo... Hace treinta días, mi jefa-una tiburona de Wall Street- acudió a mí con una oferta que no pude rechazar: poner mi firma en una línea de puntos y fingir ser su prometida durante un mes. Si accedía, podía rescindir mi contrato laboral con una indemnización por despido "extremadamente generosa". Las normas eran muy sencillas: prohibido besarse y tener sexo. Solo había que fingir que nos queríamos ante la prensa, aunque desde el día que la conocí siempre había deseado borrarle esa estúpida sonrisa de superioridad de la cara. Lo cierto es que no tuve que pensármelo dos veces. Firmé y comencé a contar los segundos que me faltaban hasta librarme al fin de su chulería de alta gama. Solo aguanté un minuto... Nos peleamos durante todo el viaje de cuatro horas hasta su ciudad natal y no conseguimos dar una impresión convincente ante la prensa que nos esperaba. Pero lo peor fue que, justo cuando iba a arrancarle aquel gesto arrogante de la cara, se quitó la toalla de baño delante de mí, a propósito, y me dejó sin palabras con su bien tonificado cuerpo, para "demostrarme quién era la más importante" en nuestra relación. Después me dedicó su estúpida sonrisa de suficiencia de nuevo y me preguntó si quería que consumáramos lo nuestro. Y lo peor de todo es que ese fue solo el primer día. Todavía quedaban otros veintinueve por delante...

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