
Intento luchar pero mis manos están esposadas a la cama, y él se presiona tan fuerte contra mi cuerpo que no puedo mover las piernas. —Detente, Joseph, por favor —sollozo, mientras las lágrimas corren por mis mejillas. El sonríe; su risa es vacía y fría. —No, Emily —responde, y me besa a la fuerza. Más lágrimas resbalan por mis mejillas, y no puedo hacer nada para evitarlo—. Eres mía y siempre lo serás. —¡Bestia! —le espeto. Me lanza una bofetada fuerte. Mi mejilla arde y me aturdo. Me toma del cabello y arroja mi cabeza al borde de la cama. Miro solo oscuridad unos segundos; el dolor es tan fuerte que se extiende por todo mi cuerpo. —A ver si con esto aprendes a respetar —susurra cerca de mi oído, y luego de unos segundos muerde el lóbulo de la oreja y añade—: perra. Me pone una almohada en la boca. Siento cómo se introduce de golpe dentro de mí. El dolor es insoportable y grito aún más. No puedo creer que esto sea cierto. Mi mejor amigo me está violando.Todos los derechos reservados
1 parte