"Los secretos son cómo el agua, pueden permanecer quietos por años, resguardados con cobijo dentro del recipiente que los contiene. Pero basta una abolladura, la más mínima grieta, para que se deslicen y el goteo inicial se convierta en un gran charco difícil de ignorar", es una de las primeras enseñanzas de su padre, y algo que quedó grabado a fuego en la mente infantil de Hunter. Por eso, en cuanto las gotas salpican su nariz curiosa, no puede ignorarlas y hace de su misión lograr que sus pies se adentren en el mar de misterio que comienza a humedecer poco a poco cada aspecto de su vida.
Mientras va desenterrando secretos que nadie está preparado para descubrir y comprende que la verdad de quién es en realidad podría ser el mayor goteo de todos, Hunter debe prepararse para una lucha que podría cambiar el curso de todo lo que sostiene su realidad.
Porque ya no solo se encuentra en el centro de una tormenta que llegó sin anunciarse, ahora él es su propia mentira y nadie tiene las piezas correctas para tapar la grieta que comienza a quebrarlo desde dentro.
Entonces, cuando todo cae sobre él como un diluvio del que no puede resguardarse, Hunter entiende que ya no hay espacio para el arrepentimiento. No cuando todo se resquebraja a su alrededor y se encuentra tan sumergido que es demasiado tarde para volver atrás.
Mientras el peso de los secretos lo empuja hasta profundidades reclamando ser por fin descubiertas, Hunter por fin se pregunta: ¿realmente vale la pena conocer toda la verdad cuando esa misma verdad puede destruir la vida que conocía?
Alle Rechte vorbehalten