No todos los infiernos arden en llamas, a veces simplemente quedas atrapado en una telaraña, tejida por tus miedos, tu impotencia, tu odio, tus promesas, tu indiferencia, tú interés y tus principios.
Tenemos nuestros propios infiernos como arañas y nos atrapamos en ellos como moscas, resignados a esperar la muerte pero sin el suficiente poder para escapar de ella.
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