Carta de la oscuridad personificada en dragón hacia otra entidad descolorida ~.
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Ven a jugar afuera, deja de esconder lo tan bello que tienes guardado, muestra todo lo que has acumulado, no te escondas, no te preocupes. En mi mano, se guarda el talento de la paciencia, si la tomas caminaremos a través de praderas por lo que queda de eternidad. Puedes ver lo importante que eres, estando a mi lado puedes valorarte, sentirte seguro.
Déjame agarrar tu espíritu, para así cuidarte tal como cuidas de mí. Terminaremos siendo uno, aunque nos marchitemos, aunque nos dejemos en físico. Pasaremos a ser una sola constelación, representando lo tanto que agradezco que hayas decidido quedarte a mi lado. Tú tienes el mérito de todo, por ser el primero en tocar mi corazón.
Me enseñaste a observar un rayo de luz entre tanta agonía. A tener las esperanzas que no todo debe salir mal. A que las personas no tienen por qué necesariamente ser malas.
Ambos conformaremos un mismo firmamento, tan imponente como lo que en su día demostramos en tierra. Estando en el cielo, los sentimientos no tendrán límites, un amor que aumenta de manera ascendente, pasando con facilidad ante todas esas galaxias que durante alguna época llamamos obstáculos.
Lleno de armonía nuestra nebulosa que cambia de color aquellos rayos que intentan alterar nuestra esencia.
Lagrimeo, por alguna razón, a través de estos escritos los cuales intentarán demostrarte algo Inefable. Lloro de impotencia, al saber que esta carta jamás podrá representar lo inmenso que siento por ti, de lo importante que llegaste a ser con solo actuar de manera natural. De lo relevante que te has vuelto, de lo impaciente que me tienes en poder ir a verte y darte un abrazo. En lo tanto que valoraría cada segundo si estoy a tu lado, acostado en tu pecho mientras recordamos lo duro que fue llegar a este punto donde lo único que queda, es disfrutar. Disfrutar de lo que le da sentido a la vida.
Recordó las palabras del médico "lo encontraron casi muerto" "es un milagro", abrió lentamente sus ónix observando a la nada, él no debería estar vivo, no merecía estarlo, había hecho demasiado daño, era un asesino, un criminal, apretó su puño con frustración recordando aquella vez en su infancia cuando se lanzó al precipicio "nadie en verdad desea morir" no, él en verdad deseaba morir, tragó pesado sintiendo lágrimas caer de sus ojos y rodar por su mejilla, él debía morir ¿Por qué la vida se aferraba a mantenerlo en existencia?
*Esta historia es mia, prohibida su copia y reproducción*
*Naruto y sus personajes pertenecen a Masashi Kishimoto*
*Las imágenes que uso las tomo de internet, créditos a sus autores*