Esta historia trata de una niña humildemente sencilla que al morir su madre quedó sola con su hermano mayor, el cual la amó mucho.
No solamente narra una vida llena de soledad, tristeza, sufrimientos y penas, también hay amor, felicidad, alegría y paz, además de que hay personajes con una vida caótica y abrumadora.
Era una pequeña muy generosa, valiente y bastante comprensiva, aunque muchos creen que los niños no lo pueden ser, pero deberían analizar un poco, más que niños son seres muy especiales, aunque nadie lo crea pueden notar en nosotros la alegría, la tristeza, el llanto, hasta pueden saber cómo ayudarnos.
No solamente relata la vida de una niña, hay más personajes con situaciones distintas que luego se desarrollarán en la historia.
Saint Adofaer es un hospital psiquiátrico de alta seguridad donde habitan los monstruos más oscuros de la mente humana: asesinos, manipuladores, criminales que se esconden detrás de una máscara de enfermedad.
Anthony Cadwell, un joven residente de psiquiatría, llega con un propósito claro: explorar los límites de la locura y entender lo incomprensible. Pero Saint Adofaer no es un lugar para comprender, es un lugar para resistir. En sus pasillos helados y bajo las luces estériles, conocerá a siete pacientes, cada uno una grieta en la humanidad, cada uno una forma distinta de perder la esperanza.
Pero será su última paciente quien lo marque para siempre. Una historia que sobrepasa todo diagnóstico, y que le enseña una verdad inquietante: los libros de medicina no lo enseñan todo.
¿Qué sucede cuando aquello que intentas salvar te susurra que nunca debió ser salvado?