- Eres muy sarcástica, ¿Con esa boca besas a tu madre?-
- No tengo madre idiota.
- Pequeño detalle que olvide...
- Pero puedo besarte a ti.
- No te atreverías gatita-. . .-No te atrevas
- Menos charla y más acción princesa
Y en aquel beso el dolor se fue por efímeros instantes, en el que ambas lloraron tanto de alivio como por las miles de emociones de ese día.
All Rights Reserved