Mangel es un gran pianista, es su pasión, y vivir de ello su sueño. Uno que, tristemente, nunca podrá realizar. Pero le sobra y basta con tocar para el muchacho de sonrisa con hoyuelos y ojos pardos.
Cuando en verdad caes enamorado, hasta el mínimo defecto de esa persona es borrado por tus ojos y corazón.
Y eso es lo que le pasó a Ruben cuando conoció a Miguel.
Y aunque ambos no podían comunicarse, encontraron una forma de hacerlo.