Mis pies se movieron por sí mismos y comenzaron a recorrer el lugar, era simplemente maravilloso, un lugar tranquilo y pacífico.
La piedra de la que estaba hecha la calle resonaba bajo el andar continuo de mis zapatos, y luego doblé en la esquina, sabía dónde me dirigía, siempre era el mismo lugar; reconocí las casas, de un pulcro color blanquecino, un estilo antiguo impregnado de elegancia.
Seguí avanzando.
El golpeteo de agua comenzó a entrar a mi campo de audición a medida que continuaba mi andar, y al final de la calle ya podía ver la imagen.
Una multitud de gente rodeando un punto central, todos hablaban, gritaban o silbaban, algunos incluso aplaudían, haciendo con ello un completo contraste con la tranquilidad que reinaba al otro lado de ciudad.
La plaza.
Vislumbré la pileta a un costado y me dirigí allí, empujando un par de personas logré subir sobre el concreto, lo que me permitió observar.
Mi vista recorrió las personas y entonces se detuvo en el centro, el punto que todos rodeaban, una cuna estaba al centro, el color dorado de la que estaba hecha escoció en mis ojos al reflejo del sol, pero aun así no pude dejar de mirar.
Mi pecho comenzó a arder.
«No de nuevo por favor »
Abrí mis labios para suplicar por despertar, o al menos gritar, pero mis labios se abrieron dejando salir un suspiro sordo, y luego nada más.
Llevé mi mano a mi pecho, allí donde mi collar adornaba, un calor abrazador empezaba desde la zona y se extendía.
« Quiero despertar»
Mi vista, nuevamente fuera de mi control, se alzó hasta la cuna, intentó ver al bebé en centro, pero la imagen era borrosa, ni siquiera sabía si había algún bebé allí.
El ardor se intensificó..
Y entonces desperté.
Completamente sobresaltada, con la respiración agitada y una capa de sudor en mi frente volví a la realidad de mi habitación.
-Tranquila, ya estás aquí.- Me dije a mi misma en medio de un suspiro de alivio.-Ya estás aquí.- Me repetí nuevamente en un intento