No quería mudarme. No quería dejar mi vida, mis amigos, ni lo que conocía. Pero ahí estaba yo, con una maleta llena de cosas que no me definían y una ciudad entera esperando para recordarme que nada sería fácil. Lo conocí el primer día, y lo odié desde ese mismo instante. No fue un simple "no me agrada", fue odio real, de ese que se siente en la piel. Su mirada arrogante chocó con la mía y me hizo entender que en esta nueva historia yo no tenía el control. Y su sonrisa... Dios, esa maldita sonrisa, era el recordatorio de que iba a complicarme los días más de lo que estaba dispuesta a aceptar. Yo no pedí estar aquí. Él tampoco pidió cruzarse conmigo. Pero el destino parecía empecinado en arrojarnos uno contra el otro. Y en esa batalla, ninguno estaba dispuesto a rendirse. Lo que nadie imagina es que entre tanto odio, algo más comenzó a nacer. Algo que jamás planeé. Algo que nunca debió pasar. Un error llamado... tú. El inicio de mi ruina. O quizá... de todo lo que siempre quise negar.
Más detalles