23 de Diciembre de 1929, en el pequeño pueblo de Bibury, en Inglaterra. Las luces navideñas iluminan la fotografía de la cuidad, sus calles, los escaparates de algunas boutiques, niños corriendo por las lozas de la carretera o mirando las jugueterías ensimismados, dejando los cristales empañados de la cercanía de estos y sus caras. Todo esto acompañado de frío invernal. Las damas han sacado sus grandes y pomposos abrigos de pieles, por otro lado, los hombres llevas capas, negras, azul marino, un vestuario para la ocasión. Y poco hemos hablado del olor, un olor característico de las diez de la mañana, puede ser a dulce, efectivamente, y el aroma embriaga las fosas nasales cada vez que la Pastelería de Adelina abre o cierra su puerta, adornada con un precioso muérdago y lazo rojo. La enorme cola de clientes da la vuelta a la calle. Todos esperan poder probar el famoso Strudel de Adelina o el pastel de Selva Negra, da igual lo que llevarse incluso las migajas de las galletas, Adelina tenía un don, llevar en pequeñas porciones de dulces la felicidad a un hogar. ¡oh! Y a quien vemos merodeando la pastelería...Parece que entra. Es el Soldado Lehmann, Derek Lehmann, hijo del Doctor del pueblo Johann. Derek ademas de jurar la protección de nuestro país, estudia medicina como su padre en Oxford.
Adelina se ha sonrojado, pero sabe que solo pueden ser amigos...La familia Lehmann es bastante importante, por ello que el matrimonio de Derek ya esté concertado.
Hace tres años, Bastian Wang perdió lo más preciado que tenia. Haciendo que su alma quede totalmente dañada, y rota. Tiempo después, solo se mantenia en pie por su legado, y su hijo. Pero, pareció no ser suficiente.
En uno de sus momentos de quebranto y de miseria, aquella noche de invierno parecia ser su ultima. Pero como el lo define, una luz apareció, jalandolo fuera de su posible muerte.
Pasaron años, ninguno de los dos olvidan ese suceso. Desde el siendo salvado por una desconocida y ella, salvando a un pobre desconocido, que deseó seguir ayudando.
Asi era Adelaida Nowak, una mujer humilde y bondadosa. Y algo chiflada, para algunos. Su corazón arrasaba con cualquiera que lo veia, porque era el más puro. Cualquiera menos Bastian, quien había cerrado el suyo hace mucho.
El destino pareció unirlos, enviando a Adelaida un alma a quien salvar. Pero, ¿Bastian era el que realmente necesitaba ser salvado?
Ambos experimentaran distintos sentimientos, aventuras y muchos choques. Con personas, deseo, recuerdos, orgullo y terquedad de por medio. Pero al final, ¿no quedara ninguno?, ¿o simplemente todo acabara?
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(Editando)
#3 Relojes y Corbatas