Años atrás los dioses desterraron a las bestias a las profundidades de los reinos, las criaturas abismales deseosas de sangre, liderados por el Rey Shekia, escaparon, comenzando su venganza destruyendo reinos enteros.
Una guerra fiera se había soltado, una guerra con un final no contado en las leyendas.
Reinos e imperios humanos han batallado desde el inicio de los tiempos, para prevalecer como la más grande de las civilizaciones. Sin embargo, la aparición de una colosal y extraordinaria raza de criaturas ha hecho que los soberanos de todo el mundo centren sus fuerzas en su propia supervivencia y no en la expansión de su supremacía.
En esta novela se fusionan conceptos históricos (como la cultura celta y su religión) con ideas del ámbito fantástico de las que resaltan la magia de sangre, los Dádivas y Demogorgones.
Celtas y cristianos se mantienen enzarzados en una guerra de la que nunca se ha anunciado su final; centésima iteración de un ciclo interminable de odio tan antiguo que no se puede aseverar con certeza quién lanzó la primera piedra y a quién le corresponde la verdad.