La luna brilla con su máximo esplendor. Llena, resalta sobre la oscuridad de la noche. Ni una estrella, ni un pequeño atisbo de esperanza salvo su esplendor natural. Sin embargo, su luz se contamina, se desvanece, y la sangre se convierte en la principal protagonista. Por la noche, cuando la luz de la luna se torna roja carmesí, debes tener cuidado; horrorosas cosas están a punto de acontecer.
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