En un reino de clanes, la vida de las personas estaba marcada por el animal que guiaba su alma. Cada familia tenía su propio símbolo y destino. Para Khalifa, las cosas eran bastante simples: creció en el clan del zorro creyendo que su espíritu era el encantador y pequeño panda rojo. ¿Qué podía salir mal? Una vida tranquila y serena, perfecta para alguien como ella, ¿verdad?
Bueno, no exactamente.
Resulta que justo cuando estaba a punto de ser ejecutada por algo que no hizo, la verdad decidió salir a la luz. ¡Khalifa no era del clan del zorro ni tenía un panda rojo como animal espiritual! No, su verdadero guía espiritual era nada menos que el majestuoso tigre, el animal del clan más poderoso que había existido... hasta que se extinguió.
¡Vaya sorpresa!
Sin embargo, ya ni tenía lágrimas cuando descubrió que toda su vida había sido una mentira; su esposo la había engañado con su hermanastra. Y su familia jamás la quiso incluso la inculparon por un crimen que ni siquiera entendía, solo para mantener el honor de la familia.
A punto de desmayarse del hambre, el soldado más temido del clan de la pantera, con más cicatrices que un guerrero épico, le ofreció en secreto unos confites.
Sí, confites, a pesar de que estaba estrictamente prohibido alimentarla. Fue, sin lugar a dudas, el primer regalo que alguien le hizo con verdadera amabilidad. Khalifa, conmovida pensó que, si tenía otra vida, definitivamente viviría sin arrepentimientos.
Sin embargo, cuando abrió los ojos para ver el cielo
Khalifa no estaba ni en el cielo, ni el calabozo. Ni cerca. Estaba en su vieja escuela, de vuelta a su adolescencia, mucho antes de que su mundo se callera a pedazos
Con la cabeza llena de preguntas y una esperanza inagotable, Khalifa se enfrentaba a algo más aterrador que la ejecución: la vida escolar.
¿Cómo iba a evitar su muerte?
¿Y qué haría cuando el futuro soldado más temido del reino resulta ser su compañero de escritorio?
Cuando Teresa Chávez muere a manos de Fernando, su historia debería haber terminado. Pero en ese mismo instante, en un lugar muy lejano, Bella Swan también fallece, consumida por la depresión tras el abandono de Edward Cullen.
Contra toda lógica, el alma de Teresa despierta en el cuerpo de Bella, sin recuerdos de la vida de la joven en Forks. Para ella, sigue siendo Teresa: inteligente y determinada. Pronto descubre que la chica en la que ha renacido es hermosa pero sin estilo, por lo que decide transformar su imagen antes de regresar a la escuela. Sin saber nada de los Cullen, de Jacob o de su pasado amoroso, Teresa está lista para escribir su propia historia en este nuevo mundo... y esta vez, no piensa cometer los mismos errores.