Quién me salvó del abismo,
Quién mí vida llena de alegría, pasión y locura.
No te creo nada y me lo das todo,
No te creo nada y confío en vos.
Eres la luz de mis días y el sol de mis noches.
Noches que se hacen días y días que se vuelven noches, y así nos perdemos el uno con el otro.
No pensamos en el mañana, mucho menos en un futuro, pero seguimos aquí, unidos con el amor y el dolor, los recuerdos y el olvido.
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