Era solo que, ver a su mano con las uñas pintadas de rosa mientras sostenía la pluma que mordía con suavidad en sus labios igualmente rosas. Era algo simplemente adorable.
Si había rosas de dos aromas, también había rosas que no tenían nada.
Era Karin más bien como una flor maltratada que se aferra a su propia belleza para que no sientan la carencia de su esencia.